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BIOGRAFÍA

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En 1946 ingresó a la Falange Nacional inspirada en el pensamiento social-cristiano. Ya en 1949 figuraba en su directiva, presidiéndola en el periodo 1951-1952. A partir de entonces, Aylwin fue uno de los líderes más destacados de esa colectividad contándose entre los fundadores del Partido Demócrata Cristiano y llegando a ser su presidente en siete ocasiones, la última en el periodo 2001-2002.

 

Patricio Aylwin Azócar

Protagonista de la vida política del siglo XX

Luego de una larga trayectoria política, Patricio Aylwin Azócar fue el primer Presidente de la República elegido democráticamente tras 17 años de dictadura militar. Como tal, le tocó liderar el complejo período de la transición a la democracia entre 1990 y 1994, que, marcado por la expectación y la incertidumbre, culminó sentando las bases de la gobernabilidad futura de Chile. Pero su aporte fue más allá de su gobierno, puede decirse que durante la segunda mitad del siglo XX , Aylwin fue uno de los líderes políticos que marcaron la historia de ese tiempo.

Nació en Viña del Mar el 26 de noviembre de 1918, en el seno de una familia de clase media. Su padre, Miguel Aylwin Gajardo proveniente de la zona de Constitución, fue profesor, abogado y juez, llegando a ser presidente de la Corte Suprema de Justicia en 1957. Su madre fue Laura Azócar Álvarez, nacida en San Fernando. La mayor parte de su niñez y su juventud transcurrió en la comuna de San Bernardo, en los márgenes del Gran Santiago. Hizo sus estudios primarios en el Colegio Salesianos de Valdivia, durante los años que su padre ejerció como juez en esa ciudad y, posteriormente estudió en el Liceo Humanidades de San Bernardo. Y cursó su Sexto Año de Humanidades en el Internado Nacional Barros Arana, desde donde egresó el año 1935.

Inició su vida política integrándose a la Falange Nacional en 1945, siendo uno de los fundadores del Partido De Demócrata Cristiano en 1957, conglomerado que presidió en ocho oportunidades. Fue senador (1965-1973) y presidente del Senado (1971-1972).

Tras una larga crisis política en la que se destacó como uno de los líderes en la defensa de los valores democráticos y el Estado de derecho, tanto en el gobierno de la Unidad Popular como durante el régimen militar, Patricio Aylwin lideró el difícil movimiento para derrotar a la dictadura impuesta en Chile en 1973, mediante un plebiscito —hecho para la continuidad de la dictadura— en el que triunfó el “No”, realizado el 5 de octubre de 1988. Posteriormente encabezó la Concertación de Partidos por la Democracia, alianza de centro izquierda que lo llevó a la Presidencia a la República y que dio sustento, no solo a su gobierno, sino a los tres gobiernos posteriores, durante 20 años.

Vida Familiar

Un 2 de octubre de 1948 Patricio Aylwin contrajo matrimonio con Leonor Oyarzún Ivanovic. El enlace se produjo solo diez meses después de conocerse, llevándolos a construir una vida en común durante largos 68 años, hasta el deceso del Aylwin el pasado 19 de abril de 2016, en la misma vivienda que compartieron toda la vida en la calle Arturo Medina.

Leonor Oyarzún era la mayor de seis hermanas, todas ya fallecidas, su padre fue profesor y abogado, Rector del liceo de Antofagasta y luego Síndico General de quiebras en Santiago. Murió cuando ella tenía solo 18 años, asumiendo desde muy joven responsabilidades familiares al lado de su madre viuda. Este hecho generó en ella un especial sentido de responsabilidad y amor por la familia, formando junto a Patricio Aylwin un fornido clan cuando llegaron los hijos.

La pareja Aylwin Oyarzún vivió sus primeros meses de matrimonio en San Bernardo y luego se trasladó a Santiago, donde la familia comenzó a crecer. Y vinieron al mundo sus cinco hijos: Mariana (historiadora), Isabel Margarita (asistente social), Miguel Patricio y José Antonio (ambos abogados, como su padre), y Francisco (periodista).

Muy pronto, en 1956, se instalaron en la casa de Arturo Medina, comuna de Providencia, barrio de clase media donde los Aylwin Oyarzún hicieron toda su vida familiar. Lugar que nunca dejaron, incluso en los agitados tiempos en que Patricio Aylwin ejerció la Presidencia de la República, sin cambiar ni un ápice sus sencillas costumbres: su mesa no dejó de tener siempre tradicionales y sencillos platos propios de la gastronomía de la familia chilena, como cazuelas, tortillas de verduras y carbonadas.

Los hijos crecieron viendo la capacidad del padre de conciliar la política con la vida familiar. Hecho que hoy admiran. Solía despertarlos todas las mañanas para llevarlos e irlos a buscar al colegio. Aunque la recargada agenda del progenitor provocaba muchas veces atrasos y no era raro que fueran los últimos esperando que él los pasara a recoger. Les recitaba poesías y se enojaba poco. Y hoy lo recuerdan como un hombre respetuoso de todos, que trataba de “usted” a todo el mundo, en especial a aquellos que no podían tratarlo de tú a él. Madre y padre eran sencillos en sus gustos, siempre muy sobrios, les gustaba la naturaleza. Y eran grandes “caminadores”, apasionados por dar largos paseos al aire libre. Patricio Aylwin, por su parte, era un gran lector y le gustaba compartir lecturas con sus hijos. También sus paseos dominicales al cerro San Cristóbal, que solía subir a pie, en lenta y sostenida caminata. O su costumbre de subir al segundo piso de la casa saltando los peldaños de la escalera de dos en dos. Tenía la costumbre de recorrer el barrio y hasta el último tiempo, ya de avanzada edad, mantenía su costumbre, así como lo hacía también Leonor Oyarzún, de ir a hacer compras o a caminar por el barrio, departiendo con los transeúntes como el vecino que siempre fue. No era raro, en sus últimos años de vida, como cuando joven, encontrarlo haciendo la cola para pagar su compra en alguna tienda del vecindario, recuerdo que hoy tienen muchos de sus vecinos. Uno de ellos cuenta la anécdota de haberlo encontrado en la fila de un supermercado para pasar por la caja. Pase usted primero, le dijo al ex Presidente, y él le respondió: “No, muy agradecido, pero si algo tengo yo en este momento, es tiempo para esperar; seguro que usted tiene más apuro que yo”. Y se mantuvo en su puesto aguardando su turno.

Pese a la agitada vida que al núcleo trajo el ejercicio de la Primera Magistratura del país por parte del padre del hogar, continuaron todo lo que la repleta agenda les permitía, compartiendo los días domingo los tradicionales almuerzos con los hijos, nueras, yernos, nietos y bisnietos. Mientras sus actividades les demandaban incesantes compromisos, y decidieron recibir en su sencillo hogar a sonados personajes de la vida política nacional e internacional, como el Presidente de los Estados Unidos George Bush, en su visita oficial a Chile. Como ahí mismo el entonces “Presidente Aylwin” se reunió algunas veces con el ex dictador Augusto Pinochet, quien solía visitarlo muy temprano, a las 8 de la mañana, para escabullirse de la prensa y de las manifestaciones en su contra durante los cuatro años del primer Gobierno democrático. El hecho se suscitó cuando el general Pinochet dejó de pedirle a Aylwin audiencias en La Moneda para evitar las aglomeraciones de manifestantes que le hacían pasar bochornos. Esas privadas citas, como anécdota, fueron sugeridas por el mismo Patricio Aylwin al ex dictador, entonces aún Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, cuando Pinochet se sinceró ante él sobre el molesto asunto. Acostumbraba a darle cita muy temprano, a las 8 de la mañana. En esos encuentros, en su pequeña oficina hogareña de toda la vida, Aylwin manejó agudas tensiones entre el mundo militar y civil para restaurar la democracia y ejercer el poder bajo su ética de “verdad, justicia y reconciliación”.

Hija de Manuel Oyarzún Lorca y de Ana Ivanovic Roccatagliata, Leonor Oyarzún Ivanovic nació en Temuco un 10 de marzo de 1919. Estudió inglés, francés y costura, apoyando a su madre económicamente gracias a este último oficio. Un artículo de Patricio Aylwin, publicado en la revista de la Falange Política y Espíritu, “La verdad sobre el Carbón”, la llevó a conocerlo, iniciaron muy pronto su corto noviazgo, y se casaron.

De compromiso social desde muy joven, llegó a ser también militante democratacristiana.  Durante el gobierno de Eduardo Frei Montalva, Leonor Oyarzún asumió la vicepresidenta de CEMA, la Fundación Centros de Madres que propició la organización de las mujeres pobladoras.  Más tarde, estudió Orientación Familiar y Juvenil en el Instituto Carlos Casanueva y, tras titularse, trabajó en el Centro de orientadoras familiares CRECER.

Sus conocimientos y sentido social de justicia, la llevarían luego a asumir la tarea de acompañar a Patricio Aylwin durante su mandato presidencial en La Moneda, creando las organizaciones enfocadas al bienestar, desarrollo y buen vivir de la familia y la mujer: la Fundación de la Familia y Prodemu (Programa de Promoción de la Mujer). Y a reestructurar radicalmente la FUNACO, Fundación Nacional de Ayuda a la Comunidad creada por Lucia Hiriart, la esposa de Augusto Pinochet, para coordinar a un voluntariado de acción benéfica hacia los párvulos, que reunió a mujeres que apoyaban al régimen militar. Al asumir Aylwin, Leonor Oyarzún transformó la institución creando Integra, que atiende a niños de sectores vulnerables, profesionalizándola con sus equipos, y hoy es de los principales prestadores de educación parvularia en Chile: actualmente cuenta con más de 1.000 jardines infantiles y salas cuna gratuitos en todo Chile, con 20 mil técnicas y profesionales que atiende a 80 mil niños y niñas, mediante un proyecto educativo que considera la participación activa de los equipos de trabajo, las familias y la comunidad.

Las tres instituciones se han consolidado durante los 27 años de recuperación de la democracia y representan actualmente una pieza esencial de la red de fundaciones a lo largo de todo el país, de la actual Dirección Sociocultural de la Presidencia de la República.

Familia fusionada, discreta y de sobrias costumbres, cuando los hijos eran pequeños solía vacacionar en el fundo Aguas Blancas, en Los Ángeles. Y posteriormente en el lago Llanquihue, donde no han dejado de pasar todos juntos sus veraneos durante febrero, así como solían trasladarse en el invierno a la sencilla casa que el matrimonio tiene en Algarrobo, en los meses de invierno. Incrementada, la familia Aylwin Oyarzún reúne hoy, de los matrimonios de sus cinco hijos, también a 17 nietos y 11 bisnietos.

Vida Universitaria y Académica

Patricio Aylwin estudió Derecho en la Universidad de Chile, licenciándose en 1943 en Ciencias Jurídicas, Políticas y Sociales con la tesis titulada “El juicio arbitral”, que hasta hoy es reeditada como texto con el que estudian las nuevas generaciones de abogados.

Un año más tarde, obtuvo el título de Abogado.

Fue un destacado docente de esta misma casa de estudios, inicialmente como profesor ayudante de la cátedra de Derecho Procesal y Civil y, luego, y entre los años 1946 y 1967 como académico de Derecho Administrativo. Fue asimismo secretario del Instituto Chileno de Estudios Legislativos de la Facultad. Y en 1967 asumió como director de la Escuela de Derecho. Actor relevante de la vida universitaria de la Casa de Bello, ya en 1941, en un artículo publicado en la revista de Mástil de esta Facultad, con la que colaboró mientras fue estudiante de Derecho, reflexionó sobre el papel social que a su juicio debía jugar una universidad en la sociedad (“La universidad y la reforma universitaria”): “La universidad, además de centro de cultura, de profesión y de ciencia, debe ser una fuerza social, un poder espiritual vivo que actúe sobre la vida social y la dirija… necesita contacto con la existencia pública, con la realidad histórica, con el presente; tiene que estar abierta a la plena actualidad, más aún, tiene que estar en medio de ella, sumergida en ella, porque la vida pública necesita urgentemente la intervención en ella de la universidad como tal”.

Por su larga trayectoria académica, fue nombrado Profesor Emérito de la Universidad de Chile en 1995. Fue también docente de la Universidad Católica entre 1952 y 1960. E hizo clases en el Instituto Nacional de Santiago entre 1946 y 1963, impartiendo clases de Educación Cívica y Economía Política

Se desempeñó como abogado durante largos años de su vida. En sus primeros trabajos destaca su labor como abogado en el estudio de Raúl Varela. Y entre sus labores profesionales, en 1945 ejerció como secretario de la Corte Suprema, comisionada para redactar el Código Orgánico de Tribunales.

Fue nombrado, entre otros reconocimientos, Doctor Honoris Causa en la Universidad de Rosario en Colombia, de Georgetown y Notre Dame en Estados Unidos, de Waseda y Soka, en Japón, de La Trobe en Australia, de La Sorbonne en Francia, y de Parma en Italia. También en la Universidad de Concepción, La Frontera de Temuco, y en la Universidad de Santiago En 1998, por sus esfuerzos durante el período de transición en Chile, fue distinguido con el premio “J. William Fulbright para la Comprensión Internacional”. Este reconocimiento destaca a aquellos individuos que han dedicado sus esfuerzos a mejorar la comprensión internacional, el entendimiento entre las personas, culturas o naciones y la promoción en las nuevas generaciones de un compromiso de vida hacia el entendimiento internacional.

Vida Política

Patricio Aylwin manifestó desde muy joven su inquietud por la justicia social. Había sido un niño enfermizo y desarrolló, durante largos tiempos de reposo para recuperar su salud, un gran interés por la lectura. Desde su infancia leyó a los clásicos de la literatura. El primer libro que recordaba haber leído fue Corazón de Edmundo de Amicis. Lo leía con su madre, se emocionaban y ambos lloraban juntos con la sacrificada historia del niño italiano que debe pasar por conmovedoras situaciones que ponen a prueba valores familiares y humanos. Desde los 11 años y durante su adolescencia leyó y releyó a sus predilectos: Los Miserables, de Víctor Hugo, los seis tomos de La Historia de los Girondinos de Alphonse de Lamartine, Sub Terra y SubSole de Baldomero Lillo, y al filósofo Ortega y Gasset, lecturas que le marcaron en su vocación por la justicia, creándole según él mismo confesó, una “inquietud social”. Pronto, alrededor de los 16 años, sucesos históricos cruentos lo marcaron para siempre y lo hicieron tomar posición en favor de la paz y la justicia: el advenimiento y desarrollo de la Guerra Civil Española y el franquismo; el fascismo, el nazismo y el comunismo como fenómenos que se instalaban en Europa, y finalmente la Segunda Guerra Mundial.

Un hermano de su madre – Guillermo Azócar Álvarez– fue fundador del Partido Socialista y llegó a ser senador. El joven Patricio entonces, ya muy sensible a los temas sociales, confesó que se encantó con esos idearios y estuvo a punto de ingresar a las filas de ese partido, no obstante, más tarde, optaría por ser democratacristiano.

En la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile a la cual ingresó en 1936 generó lazos con otros jóvenes de similares inquietudes, pero dudaba entre su interés académico y su interés por la política. Siendo estudiante, impulsó la creación de una Academia Jurídica con jóvenes estudiantes de Derecho de la Universidad Católica. Ese fue el comienzo de su vinculación con la juventud falangista. También formó parte de la Juventud de Acción Católica.

En 1945 se presentó como candidato a regidor por San Bernardo, sin lograr ser electo. Ese mismo año ingresó oficialmente a la Falange Nacional, él confesaba que motivado fundamentalmente por su fe católica. En 1946 empezó a colaborar con su órgano de difusión, la revista Política y Espíritu.

Ya en 1948 era vicepresidente del falangismo y fue candidato a regidor por San Bernardo y a diputado por el Cuarto Distrito de Santiago, elecciones que perdió. Entre 1950 y 1952 fue por primera vez presidente de la Falange Nacional.  Posteriormente fue uno de los fundadores de la Democracia Cristiana en 1957 y, al año siguiente, asumió como presidente del conglomerado hasta 1960, colaborando en la primera campaña presidencial de Eduardo Frei Montalva.

En 1965 fue electo senador por Curicó, Talca, Linares y Maule. Durante la Presidencia de Eduardo Frei Montalva (1964-1970), Patricio Aylwin se convirtió en un puntal político del gobierno que, en un contexto de fuerte ideologización y conflictividad social, se vio cuestionado desde su inicio por sectores de su propio partido, especialmente de la Juventud Democratacristiana, desencadenando la división del partido y la formación del Mapu (Movimiento de Acción Popular Unitario) en 1969, que más tarde se integraría  a la Unidad Popular.

Patricio Aylwin defendió y apoyó la conducción de la llamada Revolución en Libertad impulsada por el gobierno del Presidente Eduardo Frei Montalva, asumiendo la conducción del partido oficialista frente a los sectores rebeldes entre 1965 y 1967 y desempeñando una vasta labor parlamentaria que incluyó, entre otras, la Reforma Agraria, la Ley de Chilenización del Cobre y la Ley de Organizaciones Populares.

Durante el gobierno de Frei Montalva asimismo, siendo senador por la circunscripción que incluía la provincia de Linares, fue de los primeros en denunciar a la Colonia Dignidad como un enclave que no respetaba el Estado de derecho del país.

El 1969 participó también como presidente de la Delegación de Chile ante la Asamblea General de Naciones Unidas.

El escenario político nacional, en el contexto de la Guerra Fría, se fue radicalizando y la Democracia Cristiana con su candidato presidencial Radomiro Tomic, resultó derrotada en 1970. Conforme a la legislación vigente, el Congreso Nacional debería elegir al Presidente de la República entre las dos primeras mayorías: el candidato de la derecha, el ex Presidente Jorge Alessandri (quien salió segundo) y el candidato de la izquierda agrupada en la Unidad Popular, Salvador Allende, que ganó por estrecha mayoría.

Patricio Aylwin una vez más jugó un rol fundamental, sustentando la decisión de apoyar a Salvador Allende, pero condicionada a la aprobación de un Pacto de Garantías Democráticas, que incluyó una serie de reformas constitucionales y legales para resguardar las libertades de expresión, reunión y educación; la separación de los poderes y atribuciones del Congreso Nacional, entre otras. Se vivía un clima de desconfianza en la vocación democrática de los partidos de izquierda que, aunque prometían una revolución del sistema capitalista respetando el orden democrático, la llamada “vía chilena al socialimo”, estaban alineados al bloque de los socialismos reales (Unión Soviética, Europa del Este, Cuba) en el mundo bipolar de ese tiempo.

Durante el gobierno de la Unidad Popular, la Democracia Cristiana asumió en su inicio una oposición constructiva, inclinándose por apoyar los cambios propuestos por el gobierno de la Unidad Popular, en la medida que ellos no se apartaran del Estado de derecho y la vía democrática. A poco andar, se produjo un distanciamiento, principalmente originado en la política del nuevo gobierno orientada a conquistar el poder total y de sus partidarios, usando todas las formas de lucha. Los dirigentes de base democratacristianos denunciaban sectarismo de los partidos oficialistas. El clima político se agravó bajo una grave crisis económica en 1972, con una gran inflación y escasez de alimentos. Durante todo ese período, el senador Aylwin fue un presto opositor frente a toda acción que se apartara del respeto a la institucionalidad democrática. Desde esa posición, asumió como presidente del Senado entre 1971 y 1972 y luego fue elegido nuevamente como presidente de la Democracia Cristiana, en mayo de 1973, liderando la facción más firme frente a las políticas de hecho y que pretendían pasar por alto la institucionalidad democrática del gobierno de Salvador Allende.

En medio de esta fuerte ideologización; profunda división social y política; falta de unidad dentro del propio gobierno y crisis de gobernabilidad; creciente violencia desde los extremos; presiones abiertas y soterradas a las Fuerzas Armadas para que actuaran para terminar con el gobierno; intervención extranjera para desestabilizar el régimen o para defenderlo, y alarma de una posible guerra civil, Patricio Aylwin respondió al llamado del Presidente Allende, a instancias de la Iglesia Católica, para buscar puntos de resolución de los principales problemas que dividían al país.  “Mientras haya una posibilidad en veinte mil de salvar la democracia, nuestro deber es intentarlo”, dijo en medio de silbidos y denuestos frente a una asamblea de la Democracia Cristiana, que creía mayoritariamente que el gobierno sólo pretendía ganar tiempo.

Desgraciadamente ese diálogo fracasó. Veinte días después, Patricio Aylwin respondió al llamado del Cardenal Silva Henríquez para juntarse privadamente con el Presidente Allende en su casa. Si bien, posterior a ese encuentro, Aylwin y el ministro del Interior Carlos Briones llegaron a algunos acuerdos, ellos no pudieron materializarse. Para Aylwin, el gobierno estaba muy atado a sus partidos. Por otra parte, desde los diversos sectores, la adhesión a la vía democrática era cada vez más débil. La Democracia Cristiana sería el partido que, institucionalmente, apoyó hasta el último día una salida democrática que se hizo cada vez más inviable.

En ese escenario vino al Golpe Militar del 11 de septiembre de 1973. Una vez producido el quiebre institucional, la directiva de la Democracia Cristiana encabezada por Patricio Aylwin hizo una declaración, en la que señaló que la situación producida era  “consecuencia del desastre económico, el caos institucional, la violencia armada y la crisis moral a que el gobierno depuesto condujo al país, que llevaron al pueblo a la angustia y la desesperación”… Lamentó la situación, señaló que las FF.AA. no buscaron el poder y valoró el propósito enunciado por la Junta Militar de restablecer la normalidad institucional, la paz y la unidad de los chilenos, manifestando disposición a colaborar con esos propósitos.

No obstante, a poco andar se hizo evidente que el nuevo régimen militar no sólo no estaría orientado en ese sentido, sino que —en vez de pacificar a los chilenos— se impulsaba una fuerte persecución política, con prisioneros, fusilados, violaciones a los derechos humanos. Tampoco sería transitorio y que entre sus pretensiones estaba la implantación de una nueva institucionalidad muy lejana a la democrática y al Estado de derecho. Con el Congreso cerrado y los partidos políticos al margen de la ley, Patricio Aylwin, manteniéndose como presidente de la Democracia Cristiana hasta 1976, se dedicó a lo que él llamó “salvar el cuerpo y el alma del partido”, recorriendo el país, agrupando a los militantes y manteniendo a la Democracia Cristiana funcionando en la clandestinidad, tanto sus bases populares, como sus organizaciones sociales y su juventud. También representó a la Democracia Cristiana en la Unión Mundial de Partidos Democratacristianos y la Organización Democratacristiana de América Latina.

Después de entregar la Presidencia de la Democracia Cristiana a Andrés Zaldívar, elegido bajo el receso partidario, Aylwin se marginó de la primera línea. Durante esos años retomó a su profesión de abogado con las dificultades propias de la época, participó activamente en la defensa de casos de violaciones a los derechos humanos, presentando numerosos recursos de protección por situaciones de extrañamiento de personas del país (Jaime Castillo, Renán Fuentealba), violación al derecho de libertad de expresión (Radio Cooperativa) y muchos otros.

A fines del año 1979, Aylwin fue uno de los impulsores del llamado Grupo de Estudios Constitucionales o Grupo de los 24, que convocó a diversas personalidades, — de un espectro político que iba desde comunistas a liberales, muchos provenientes del mundo académico—, para trabajar en una propuesta alternativa a la nueva Constitución Política impulsada por la dictadura, la que sería aprobada sin registros electorales ni libertad de expresión, vía simulacro de referéndum, el año1980. Fue vicepresidente de este Grupo hasta 1985, el que se constituyó en uno de los primeros espacios de diálogo y trabajo conjunto entre sectores de distintas posiciones en la oposición a la dictadura dentro de Chile.

En 1982, tras la muerte de Eduardo Frei Montalva, Patricio Aylwin volvió a integrar la directiva de la Democracia Cristiana encabezada por Gabriel Valdés, esta vez como vicepresidente.

Durante esos años, la Democracia Cristiana apoyó las movilizaciones sociales contra la dictadura, agudizada por una grave crisis económica que aumentó la pobreza y la cesantía, generándose un clima de fuertes manifestaciones entre los estudiantes, los gremios y los pobladores. La movilización social abrió espacios de expresión, pero no logró el debilitamiento de la dictadura sino más bien el endurecimiento de la represión.

En ese contexto, el año 1983 el Partido Demócrata Cristiano junto a otros partidos (liberales y conservadores; radicales y socialdemócratas; democratacristianos y grupos socialistas) crearon la Alianza Democrática, agrupación presidida por Gabriel Valdés. Su objetivo: encontrar una salida política-jurídica a la dictadura, buscando acuerdos amplios entre fuerzas políticas de distintos sectores.

En 1984, considerando la dureza del régimen y las consecuencias de las movilizaciones sociales, con sus secuelas de violencia y represión, Patricio Aylwin fue uno de quienes lideró la tesis de enfrentar y derrotar al régimen por medios políticos, dentro de sus propias reglas del juego, apoyado por Edgardo Boenninger, quien había sido Rector de la Universidad de Chile en 1973.

En 1985 y 1986, habiendo dejado la Vicepresidencia de la Democracia Cristiana, Patricio Aylwin fue elegido y ejerció como presidente del Colegio de Abogados.

En 1987, retomó nuevamente la Presidencia de la Democracia Cristiana con la tesis de inscribir al partido en los registros electorales y prepararse para participar en el plebiscito que debería convocarse en 1988, conforme a la Constitución de 1980, para consultar al pueblo por la continuidad del general Pinochet por ocho años más como Presidente de la República.

Uno de los objetivos principales del cometido e Aylwin fue entonces la reestructuración del partido y la reorganización de la oposición a la dictadura ante el anuncio de Augusto Pinochet de someter a plebiscito su continuidad en la Presidencia de Chile y de convocar a elecciones en caso de obtener resultados negativos en la primera elección. Así, el 2 de enero de 1988, Aylwin — junto a varios dirigentes — crearon la Concertación de Partidos por el No, siendo él mismo su vocero ante la opinión pública. En octubre de ese mismo año la opción “No” en contra de Pinochet obtuvo la victoria con el 54, 6% de los votos, logrando la convocatoria a elecciones presidenciales.

El 14 de diciembre de 1989, Patricio Aylwin se presentó como candidato a la Presidencia de la República en representación de esta alianza multipartidaria, obteniendo un 55, 2% de las preferencias y ganando con ello la contienda electoral que terminaría con la dictadura y daría paso a la transición a la democracia. El 11 de marzo de 1990, asumió como Presidente de Chile, recibiendo de parte de Augusto Pinochet la banda presidencial.

1990-1994: Su Gobierno.

El presidente Aylwin asumió su gobierno con el compromiso de unir al país tras largos años de división; restablecer las instituciones democráticas y la plena vigencia de los derechos humanos; impulsar el crecimiento económico y la equidad social e integrar a Chile en el mundo.

Los hitos de la Administración Aylwin
 DERECHOS HUMANOS Y RECONCILIACIÓN

Entre sus acciones más notables y complejas, teniendo en cuenta que el General Pinochet se mantuvo como Comandante en Jefe de las FFAA, destaca la creación de la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación (25 de abril de 1990) encabezada por el jurista y ex parlamentario Raul Rettig y un equipo transversal de personalidades que tuvieron la misión de investigar y elaborar un informe que diera cuenta de las violaciones a los derechos humanos durante el régimen militar.

Este documento, conocido como “Informe Rettig”, ( http://www.gob.cl/informe-rettig/ ) fue dado a conocer por el Presidente Aylwin en marzo de 1991 en una ceremonia solemne, ocasión en la cual pidió perdón, a nombre del Estado chileno, a las víctimas de las violaciones de los derechos humanos.

El trabajo de la Comisión Rettig se basó en la recopilación y análisis de los testimonios recogidos en todo el país de las víctimas de violaciones a los derechos humanos sufridas entre el 11 de septiembre de 1973 y el 11 de marzo de 1990. De acuerdo con el informe, los afectados fueron 2.279, de los cuales 164 fueron consideradas víctimas de la violencia política y 2.115, de las violaciones a los derechos humanos. La Comisión formuló una serie de recomendaciones, a fin de fijar medidas de reparación moral y material para los familiares de las víctimas y establecer medidas legales y administrativas, para impedir o prevenir nuevas violaciones a los derechos humanos.

Durante su gobierno, los tribunales acogieron la denominada “doctrina Aylwin”, que sostuvo que la Ley de Amnistía vigente no impedía investigar los casos de detenidos desaparecidos y otras violaciones a los derechos humanos. Sólo podía amnistiarse un delito comprobado.

El malestar de las Fuerzas Armadas se hizo sentir en dos intentos prontamente frustrados de demostraciones de fuerza de los militares, encabezados por su comandante en Jefe, el General Augusto Pinochet, como consecuencia de los inicios de procesos judiciales a los militares y un proceso en que estaba vinculado su hijo mayor. Por otra parte, se dictaron las llamadas “Leyes Cumplido”, que permitieron liberar o condonar penas  a los presos políticos.

En el ámbito de la democratización, un hito fue la convocatoria por parte del gobierno a elecciones municipales el año 1992 tras veinte años de autoridades locales designadas, así como también la revitalización de las organizaciones sociales y comunitarias..

CRECIMIENTO CON EQUIDAD

Bajo el concepto de crecimiento con equidad, el gobierno de Patricio Aylwin tuvo un notable avance en el desarrollo económico-social de Chile. Fue prolífero en reformas, estimuló el crecimiento económico, la inversión, el aumento del empleo, y mejoraron significativamente las remuneraciones .

Modificó el estatuto docente, mejorando el régimen laboral de los profesores, sus remuneraciones y estabilidad. De igual manera, se apuntó al mejoramiento de la calidad de la educación y se avanzó en lo que luego sería el financiamiento compartido.

Su gobierno logró una sustantiva disminución de la pobreza, cambiando el escenario de los 5 millones de pobres que exhibía Chile en el momento en que tomó el gobierno para hacer el tránsito a la recuperación de la democracia.

En el terreno del desarrollo económico, el gobierno de Aylwin registró grandes e históricos avances y un crecimiento nunca antes experimentado en Chile: en promedio, el PIB creció 7,3% anual durante su gobierno. Según las cifras del Banco Mundial, el producto creció de US$28.385 millones cuando terminó la dictadura en 1989 a US$55.154 millones en 1994, cuando concluyó el mandato de Patricio Aylwin.

Por su parte, la inflación se redujo  desde el 27,3% en 1990 hasta el 8,9% en 1994; el desempleo bajó del 8,3% en que estaba el índice cuando comenzó la democracia, para caer a 5,5% en 1992 y subir al final del gobierno de Aylwin a 6,7%. La fuerza del trabajo aumentó 2,6% y se incorporaron 132 mil personas al año al mercado laboral.

Disminución de la pobreza

En 1990 el 41% de los chilenos vivía en situación de pobreza, es decir más de 5 millones de chilenos vivían en esta situación. Este porcentaje se redujo a un 28% al final de su periodo.

Con las siguientes medidas:

Aumento de la inversión

Participación activa del Estado en el desarrollo de políticas sociales en ayuda de los sectores más vulnerables incrementando el gasto social en materia de vivienda, educación, salud, capacitación laboral, nutrición e infraestructura.

Crecimiento económico y reactivación económica con equidad social.

Aumento de los ingresos autónomos debido a la creación de empleos con un gran incremento en el Ingreso mínimo, incrementando el ingreso de los hogares más pobres en promedio en un 18%.

La Reforma tributaria

La Reforma Tributaria de 1990 tuvo como fin incrementar los recursos públicos para invertir en las necesarias políticas sociales tendientes a mejorar la equidad y disminuir la pobreza. La reforma, fruto de un acuerdo que involucró a todos los sectores, abarcó, en lo principal, las siguientes medidas:

  1. Cambio de la base del sistema de tributación sobre la renta de las empresas (impuesto de primera categoría) desde utilidades distribuidas a utilidades devengadas.
  2. Aumento de la tasa del impuesto a la renta de primera categoría desde 10% a 15%, hasta diciembre de 1993.
  3. Cambio en el sistema de tributación sobre la renta en la agricultura, minería y transporte desde renta presunta a renta efectiva.
  4. Eliminación de fuentes de evasión del impuesto a la renta a través de la subdivisión y formación de nuevas sociedades.
  5. Creación de un crédito tributario especial por las inversiones productivas efectuadas por las empresas.
  6. Cambio en la estructura de tramos para la aplicación de los impuestos a los ingresos personales (Impuesto Global Complementario e Impuesto Único al Trabajo), manteniendo el mínimo exento y las tasas marginales, con un incremento global de la carga tributaria para los contribuyentes de mayores ingresos, hasta diciembre de 1993.
  7. Aumento, hasta diciembre de 1993, de la tasa del Impuesto al Valor Agregado (IVA) desde 16% a 18%.
La Reforma Laboral

La reforma laboral impulsada por el Gobierno, también fue fruto de un acuerdo entre trabajadores , empresarios y gobierno, que apuntó , en primer lugar, a legalizar nuevamente las organizaciones sindicales y fortalecerlas, tras el escenario de proscripción total del movimiento sindical que instaló la dictadura. De esta manera, los trabajadores volvieron a levantar sus sindicatos, federaciones y confederaciones.

La política laboral desarrollada, se inspiró en cinco tareas, realizando una significativa contribución a los logros de equidad y participación perseguidos:

  1. La dictación de una nueva legislación laboral: nuevo Código del Trabajo, el primero en Chile promulgado en democracia, pues los anteriores (1931 y 1987) fueron dictados bajo regímenes políticos de excepción. La filosofía que orientó esta reforma se basó en los principios de equidad, autonomía social y participación, y eficacia para el desarrollo. En concreto, esto se tradujo en: aumento de cinco a once meses en el monto máximo de las indemnizaciones por despido; la creación por vez primera de una indemnización para las trabajadoras de casa particular; en el perfeccionamiento del feriado progresivo; el fortalecimiento de la responsabilidad subsidiaria de los empleadores respecto de los derechos previsionales y laborales, entre otras medidas.
  2. Acuerdos sociales entre trabajadores, empresarios y gobierno que estimularan la cooperación. Y así, a partir de 1991 se promovieron los “Acuerdos Marco” para buscar la estabilidad entre los diversos actores sociales, suscribiéndose uno por año, en los cuatro años de gobierno.
  3. Aumento en más del 50% de la capacidad del Estado para fiscalizar la legislación laboral y previsional.
  4. Perfeccionamiento del sistema de seguridad social.
  5. Capacitación y formación profesional, elevándose en 40% el número de trabajadores que participaron en cursos financiados por franquicias tributarias, entre otros resultados.

Gracias a estas medidas, entre 1990 y 1993, el empleo creció en 3% anual y la tasa de desempleo cayó a menos del 5%, la más baja en dos décadas. Los salarios reales crecieron en 4% al año, y los mínimos en promedio de 5,6%. Y las asignaciones familiares recibidas por los trabajadores de menores ingresos se incrementaron en cerca del 70%. Los pensionados, asimismo, recibieron un reajuste adicional de sus pensiones, por sobre el aumento del costo de la vida, que superó el 10%. Todo esto, mientras el gasto social del Estado en salud, educación, vivienda y seguridad social creció sobre el 30% durante los cuatro años de gobierno. Y la cantidad de familias bajo la línea de la pobreza se redujo en más del 25%

Nuevas Instituciones Sociales

Se crearon trascendentes instituciones sociales del Estado de Chile, dando atención a los más vulnerables del país. La primera, en materia social, fue la trasformación de Oficina de Planificación Nacional (Odeplan) que pasó a ser el Ministerio de Planificación y Cooperación (MIDEPLAN), concebido como una instancia fundamental en la planificación e implementación de las políticas sociales para nuestro país. También se creó el Minisetrio de la Presidencia que tendría a su cargo la relación con el poder legislativo y la coordinación de la agenda de reformas.

Las principales instituciones sociales creadas durante el Gobierno de Patricio Aylwin:

FOSIS (Fondo de Solidaridad e Inversión Social): se crea el 26 de octubre de 1990. El FOSIS apoya a las personas en situación de pobreza o vulnerabilidad que buscan mejorar su calidad de vida. Según las necesidades, implementa programas en ejes de acción: expansión de capacidades, bienestar comunitario e inversión para las oportunidades.

SERNAM (Servicio Nacional de la Mujer): fue creado mediante la Ley N°19.023, promulgada el 26 diciembre de 1990, publicada el 3 de enero de 1991. Un gran hito, pues representa el primer organismo del Estado de Chile destinado a promover la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres.

CONADI: (Corporación Nacional de Desarrollo Indígena) En 1990 se creó la Comisión Especial de Pueblos Indígenas (CEPI). Tres años después, en septiembre de 1993, fue aprobada por el Congreso la Ley Nº19.253 de Pueblos Indígenas. Además, se creó la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena con el fin de promover, coordinar y ejecutar la acción del Estado en favor del desarrollo integral de las personas y comunidades indígenas, especialmente en lo económico, social y cultural y de impulsar su participación en la vida nacional, a través de la coordinación intersectorial, el financiamiento de iniciativas de inversión y la prestación de servicios a usuarios y usuarias, son sus propósitos.

INJUV: el Instituto Nacional de la Juventud fue creado el 16 de febrero de 1991 por la Ley N°19.042. El INJUV orienta su trabajo a los y las jóvenes de entre 15 y 29 años, coordinando las políticas públicas de juventud que se originan en el Estado. Asimismo, genera programas que fomentan la inclusión y participación social, el respeto de sus derechos y su capacidad de propuesta, poder de decisión y responsabilidad.

FONADIS (Fondo Nacional de Discapacidad): se crea en enero de 1994, cuando se promulgo la Ley N°19.284 que establece normas  ara la Plena integración Social de las Personas con Discapacidad. Su misión fue: “contribuir a hacer efectivos los derechos de las personas con discapacidad, facilitando su inclusión en el sistema de protección social y promoviendo la igualdad de oportunidades y no discriminación, a través de una gestión coordinada, eficiente, participativa y ética”. Organismo precursor de lo que hoy es SENADIS (Servicio Nacional de la Discapacidad)

Fundación Integra: nace en 1990 a instancia de la esposa del Presidente Leonor Oyarzun, orientando su trabajo en la educación inicial de los niños en extrema pobreza. Hoy cuenta con una red de 1.000 jardines infantiles y salas cuna gratuitos en todo Chile y donde cerca de 80 mil niños y niñas reciben una educación parvularia pública y de calidad a través de un proyecto educativo que considera la participación activa de los equipos de trabajo, las familias y la comunidad, en un entorno acogedor, diverso y protegido.

Fundación de la Familia nace en 1990 a instancia también de Leonor Oyarzun, con la misión de reconstituir el tejido social dañado en dictadura. Se abrieron Centros Familiares en diversos lugares de Chile, focalizando el trabajo con familias de escasos recursos, con el objeto de acercar las políticas sociales a estos sectores. Este trabajo continúa y hoy especialmente con enfoque territorial y de disminuir diversas brechas que van apareciendo.

PRODEMU (Fundación para la Promoción y Desarrollo de la Mujer): fue creada el 28 de noviembre de 1990, con el objetivo de facilitar la participación, organización y el desarrollo integral de la mujer a través de una estructura democrática y pluralista.

En materia ambiental: se dicta la Ley de Bases del Medio Ambiente N°19.300, haciéndose el país cargo de la creación de una institucionalidad que velara por los problemas del medio ambiente. Dicha ley fue publicada en el Diario Oficial el 9 de marzo de 1994. Además, se crea la Comisión nacional de Medioambiente.

Actividad como Ex Presidente de la República

Luego de entregar la banda presidencial el 11 de marzo de 1994 al nuevo Presidente de la República electo, Eduardo Frei Ruiz Tagle, Patricio Aylwin desarrolló una activa vida pública, continuando presente en el escenario político del país y transformándose en un referente ético de los temas relacionados con la justicia social y la democracia.

En 1994 creó la Corporación Justicia y Democracia, mediante la cual realizó una nutrida actividad. Dirigiendo esta instancia, fue encomendado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), para presidir la Comisión Latinoamericana y el Caribe sobre Desarrollo Social. Mediante esta Comisión, enfocada al diálogo social de los pueblos, el ex Presidente tuvo un rol protagónico en la organización de la Cumbre Mundial para el Desarrollo Social, celebrada en Copenhague, Dinamarca, en 1995, instalando en lugar destacado de las agendas de los países en vías de desarrollo los desafíos de superación de la pobreza y desarrollo social.

Con el objetivo de asistir a estos países en el cumplimiento de los acuerdos alcanzados en la Cumbre, posteriormente Aylwin fue nominado para formular el Proyecto Regional Diálogo de Política Social, encargado por el BID a la Corporación Justicia y Democracia. Su finalidad: brindar apoyo a las naciones para que diseñaran y pusieran en práctica políticas sociales eficaces y con proyección en el tiempo. Bajo su dirección, el proyecto condujo a impulsar el dialogo social entre naciones, y a los países involucrados a pensar en conjunto políticas sociales de largo plazo, que no fueran interrumpidas por los cambios de gobierno.  Nombrado como la “Iniciativa Aylwin”, el plan tuvo una ejecución de siete años, realizando múltiples actividades en pro de los objetivos de diálogo, acuerdos, consenso e intercambio de experiencias en política social.

En 2001 el presidente Ricardo Lagos designó a Patricio Aylwin para presidir la Comisión de Verdad Histórica y Nuevo Trato con los Pueblos Indígenas. Conformada por expertos y destacados personajes procedentes de los pueblos originarios, durante dos años ésta elaboró el Informe de la Comisión Nacional de Verdad y Deuda Histórica, mediante el que el Estado de Chile reconoció las injusticias cometidas y propuso importantes medidas de reparación histórica. Entregado al presidente Ricardo Lagos el 28 de octubre de 2003 y publicado en un libro de varios volúmenes, el acucioso informe, en el que se analiza la realidad de cada uno de los pueblos indígenas, incluso la de aquellos extintos, expuso y planteó:

  • Relación histórica entre el Estado de Chile y los pueblos indígenas, que comprendiera tanto a los pueblos que hoy habitan el territorio y aquellos desaparecidos, como a los indígenas que han migrado y hoy viven en las ciudades.
  • Tierras y territorios mapuches: investigación histórica de lo ocurrido con las tierras indígenas del sur de Chile y recomendaciones para una nueva política en torno a la materia.
  • Historia y situación de los pueblos indígenas del norte de Chile (Aymara, Atacameño, Quechua y Colla) y las medidas que debe asumir el Estado para mejorar sus condiciones de vida y el respeto y valoración de su identidad cultural.
  • Historia, situación actual y perspectivas para el desarrollo del pueblo Rapa Nui.
  • Situación socio económica de los pueblos indígenas de Chile, incluyendo medidas para promover su desarrollo integral y el mejoramiento de su calidad de vida con pleno respeto de su identidad cultural.
  • Sugerencias para una nueva política de Estado que permita avanzar hacia un nuevo arreglo institucional entre los pueblos indígenas y el Estado chileno.

 

Patricio Aylwin fue también miembro del Club de Madrid desde su fundación, organización creada en mayo de 2002 para tratar temas relacionados con la democracia, que agrupa a más de un centenar ex jefes de gobierno y Estado.  Asimismo integró el Comité Internacional por la Democracia en Cuba convocado por el Presidente checo Vaclav Havel.

Entre 1994 y 2016, hasta poco antes de su deceso, el ex Presidente Patricio Aylwin mantuvo además una permanente actividad pública, asistiendo a eventos institucionales, participando en reuniones de su partido, e incluso presidiéndolo temporalmente entre julio de 2001 y enero de 2007. En ese momento, anunció su despedida de la actividad pública, no obstante, asistió siempre que su salud se lo permitió, a los actos y eventos a los que fue invitado hasta muy avanzada edad.

Incluso ya retirado de la actividad pública, cada día laboral, vestido impecable con corbata y terno, se trasladó cada mañana a su oficina de la calle Arturo Medina, ubicada en una casa contigua a su domicilio que fue adquirida por la familia en 1994. Una de sus principales actividades ahí consistía en recibir visitas de líderes políticos nacionales y extranjeros, sosteniendo largas conversaciones acerca de su partido, la Democracia Cristiana, el devenir del país y el acontecer mundial. Allí solía también reflexionar y anotar ideas, usando especialmente una pequeña libreta negra Rhein, costumbre que mantuvo toda la vida. Una de las más importantes actividades realizada allí, durante un largo período, fue ocuparse en la revisión de un libro inédito, cuya escritura comenzó en 1974, sobre las responsabilidades políticas en los mil días de Gobierno de Salvador Allende, que contiene relevantes documentos y pasajes históricos.

Asimismo, participó los días jueves, cada dos semanas, en una reunión almuerzo con los llamados “cardenales”, camaradas de la DC de su generación que se juntan desde los años 40. Con éstos solía encontrarse en uno de los comedores del Club de la Unión.

Sus rutinas privadas consistían en compartir la cotidianidad con su esposa, Leonor Oyarzún, con quien no dejó nunca de tomar te a las cinco de la tarde, ó de acompañarla y ayudarla a “jardinear” y regar, especialmente durante los viajes de fin de semana a su casa de Algarrobo. Muy unidos siempre, no era raro que el matrimonio se trasladara a disfrutar de un concierto  o a ver una película en el cine más cercano del barrio.

En esta etapa, los Aylwin-Oyarzún recibieron a diario en su hogar la visita de  amigos, hijos, nietos y bisnietos, a los que siempre Patricio Aylwin despidió acompañándolos hasta la puerta de calle de su casa. La lectura de los periódicos, comprar libros en la Feria del Libro de la calle Isidora Goyenechea, cercana a a la Oficina Aylwin Abogados, salir a caminar o hacer compras domésticas en su barrio y trasladarse a hacer algunas visitas a la familia o amigos, siempre junto a su chofer Antonio Estay, y asistir rigurosamente a misa los domingo en el colegio San Ignacio, de la calle Pocuro, cercana a su casa, llenaron su cotidianidad durante los últimos años.

Su última actividad pública la realizó el 23 de octubre de 2015, asistiendo a una ceremonia en la que fue declarado Hijo Ilustre de la comuna Providencia por el municipio de esta comuna, donde residió desde 1956, hasta el día de su fallecimiento.

Durante su vida recibió múltiples reconocimientos, en Chile como en el extranjero.

Fue nombrado, Doctor Honoris Causa, entre otras, por  las Universidades  de Georgetown y Notre Dame en Estados Unidos; de Waseda y Soka, en Japón; de La Sorbonne en Francia, y de Parma en Italia. También por la Universidad de Concepción, La Frontera de Temuco y la Universidad de Santiago .

Entre otros Premios le fueron otorgados:

En 1994 recibió la Medalla Internacional de a Democracia otorgada por el Center for Democracy.

En 1997 recibió el Premio Norte Sur, otorgado también a la sra. Mary Robinson, Presidenta de Irlanda, por parte del Centro Norte Sur del Consejo de Europa

En 1998, por sus esfuerzos durante el período de transición en Chile, fue distinguido con el premio “J. William Fulbright para la Comprensión Internacional”. Este reconocimiento destaca a aquellos individuos que han dedicado sus esfuerzos a mejorar la comprensión internacional, el entendimiento entre las personas, culturas o naciones y la promoción en las nuevas generaciones de un compromiso de vida hacia el entendimiento internacional.

En 2001 “Premio Notre Dame por Servicios Distinguidos en América Latina” de la Universidad de Notre Dame

2005 recibió el Premio Camilo Henríquez Asociación Nacional de la Prensa

En 2008 recibió el Premio “Héroe de la Paz, Alberto Hurtado” de la Universidad Alberto Hurtado

 

 

 

Funeral de Estado

“Tata: ¿Te cuento?
Cuando salimos tus vecinos te despidieron por las calles que caminaste.

Fueron bondadosos como tú y nos dirigieron la palabra y la mirada como tú solías hacer con ellos”.

Carta de despedida de Felipe Matta Aylwin. Nieto del Ex Presidente Patricio Aylwin Azócar.

 

 

 

FUNDACIÓN PATRICIO AYLWIN
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La Fundación Patricio Aylwin Azócar cuenta con el financiamiento del Gobierno de Chile.