Con profundo pesar, despedimos al destacado académico, político y servidor público chileno, cuya vida estuvo marcada por un compromiso inquebrantable con la justicia social y la democracia.

Formado en geografía y sociología en la Universidad de Chile, complementó su preparación con estudios en ciencias sociales en La Sorbona de París y un posgrado en Desarrollo Urbano y Regional en la Universidad Católica. Militante del Partido Socialista, tras el golpe de Estado de 1973 sufrió prisión en el Estadio Nacional y en el campamento de Chacabuco, experiencia que antecedió a un prolongado exilio en Argentina y Guatemala.

De regreso a Chile en 1980, retomó la vida política, incorporándose también al Partido por la Democracia. En el PS ocupó cargos relevantes en el Comité Central, la Comisión Política y el Comité Ejecutivo. Tras la recuperación democrática, fue designado ministro de Bienes Nacionales en el gobierno de Patricio Aylwin, función que desempeñó entre 1990 y 1994.

En esa cartera dejó un sello reconocido: se enfocó en regularizar miles de propiedades para familias vulnerables y en destinar terrenos fiscales a vivienda, servicios comunitarios y comunidades indígenas, marcando un giro social en la gestión del patrimonio estatal y dando una señal concreta de que el Estado debía ponerse al servicio de la ciudadanía.

Su trayectoria refleja la historia de una generación que vivió la represión, el exilio y luego la reconstrucción democrática, siempre con una mirada puesta en la justicia social y el desarrollo del país. Hoy se despide a un hombre íntegro, cuya vida estuvo dedicada al servicio público y a la construcción de un Chile más libre y democrático.

Fundación Patricio Aylwin