Reconocer una forma de servir a Chile
El Premio Patricio Aylwin es una distinción instituida por la Fundación que lleva su nombre para reconocer a personas cuya trayectoria encarne los principios y valores que orientaron su vida y que, desde distintos ámbitos, contribuyan a la construcción de un país más justo, democrático y fraterno.
Su creación fue acordada por el Directorio de la Fundación con ocasión de cumplirse diez años del fallecimiento del expresidente.
Principios y valores que destaca el Premio
La trayectoria de Patricio Aylwin estuvo marcada por la honradez, la lealtad a los principios, la laboriosidad, la prudencia, la tolerancia, la modestia y la ecuanimidad.
Profundamente comprometido con los asuntos públicos, fue un hombre de derecho, un defensor de la justicia y un demócrata por convicción. Nunca recurrió a soluciones fáciles ni populistas, ni vio como enemigo a quien pensaba distinto. Hizo del diálogo, la conciliación y el encuentro una forma de ejercer la política. Antes que imponer la voluntad de unos sobre otros, procuró alcanzar entendimientos inspirados en el bien común y favorecer la mayor integración posible de la sociedad chilena.
Enfrentó las dificultades con realismo y firmeza, procurando que sus convicciones orientaran siempre su actuación. Su integridad, sencillez y profunda humanidad fueron reconocidas tanto por sus partidarios como por sus adversarios.
Una expresión elocuente de esa manera de actuar fue la decisión con que asumió, con coraje y prudencia, el desafío de esclarecer la verdad sobre las violaciones de los derechos humanos cometidas durante la dictadura y de avanzar en justicia y reparación.
Son esos valores los que este Premio busca reconocer en quienes, desde distintos ámbitos de la vida nacional, continúan contribuyendo a la construcción de la patria justa y buena con la que Patricio Aylwin soñó.
La escultura que representa el Premio Patricio Aylwin evoca un bosque de robles. Cada árbol simboliza fortaleza, integridad y permanencia: cualidades propias de quienes sostienen sus convicciones, perseveran frente a la adversidad y ponen sus capacidades al servicio de los demás.
El roble crece lentamente, extiende raíces profundas y resiste el paso del tiempo. Su firmeza no reside solamente en la solidez de su tronco, sino también en su capacidad de renovarse y ofrecer protección y cobijo. Representa, por ello, una autoridad fundada en la coherencia, la prudencia y la vocación de servicio.
Pero la escultura no muestra un roble aislado, sino un bosque. En él, cada árbol conserva su identidad y, al mismo tiempo, forma parte de una comunidad. Esta imagen expresa una convicción central en la trayectoria de Patricio Aylwin: la democracia se construye junto a otros, mediante el diálogo, la colaboración y la búsqueda del bien común. Como un bosque de robles, una sociedad democrática se fortalece en la diversidad, se sostiene en raíces compartidas y permanece cuando sus integrantes son capaces de encontrarse, respetarse y crecer juntos.
Por unanimidad, el Directorio de la Fundación Patricio Aylwin acordó entregar la primera edición del Premio Patricio Aylwin a Carmen Gloria Valladares Moyano, secretaria relatora del Tribunal Calificador de Elecciones, en reconocimiento a su trayectoria de servicio público y, especialmente, a su destacada actuación durante la instalación de la Convención Constitucional, el 4 de julio de 2021.
En una jornada marcada por la tensión y por serias dificultades para dar inicio al acto, Carmen Gloria Valladares asumió su conducción con serenidad, firmeza y un profundo sentido de responsabilidad institucional. Su capacidad para escuchar, dialogar y proponer caminos de solución permitió superar los obstáculos y llevar adelante la constitución de la Convención.
Su actuación reflejó una manera de ejercer el servicio público fundada en el respeto, la tolerancia, la dignidad y la convicción democrática. Frente al conflicto, promovió el diálogo; frente a la tensión, actuó con prudencia; y frente al riesgo de paralización, buscó acuerdos que permitieran resguardar la institucionalidad.
Al otorgarle la primera edición del Premio Patricio Aylwin, la Fundación reconoce en Carmen Gloria Valladares una trayectoria y una conducta pública que representan los valores que inspiran esta distinción: la disposición al encuentro, el respeto por quienes piensan diferente y el compromiso con la convivencia democrática.
