UN ESPÍRITU JOVEN EN UN VIEJO PARTIDO: orígenes de la Falange Nacional (1915-1935)

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Tesis de grado y viaje a Europa

 

Todos estos jóvenes tenían en promedio 24 años y, al ingresar al Partido Conservador, muchos de ellos se encontraban preparando sus tesis de grado. De particular relevancia son las de Frei, Sánchez y Leighton, ya que expresan la temprana preocupación que ya en la universidad manifestaban por la ‘cuestión social’ y las vías para enfrentarla. La tesis de Eduardo Frei se titulaba El régimen del salariado y su posible abolición, donde examinaba la relación entre capital y trabajo y sostenía que “la única forma que desaparezca el hecho fundamental y desgraciado de la sociedad chilena —la lucha de clases— es, sin duda, la unión de estos dos factores (capital y trabajo)”. Como alternativa al salario, proponía fórmulas de participación en la propiedad: en la agricultura, a través de la redistribución de tierras pero evitando “soluciones radicales”, y en la industria, mediante la adquisición de acciones por parte de los trabajadores, concebida como un primer paso hacia lo que denominaba la “co-dirección” en el marco de una organización cooperativa.

Por su parte, Leighton escribió acerca de la “Propiedad rústica y gremios agrarios”, donde proponía la organización corporativa de la agricultura en Chile como fórmula para garantizar la cantidad de alimentos para sus habitantes y, al mismo tiempo, asegurar una distribución equitativa entre trabajo y capital.

Finalmente, Manuel Francisco Sánchez, tras investigar los sistemas económicos de varios países que habían experimentado el corporativismo, analizó sus beneficios para enfrentar los problemas del individuo frente la autoridad impuesta por el Estado. Sostuvo en su tesis “Política, economía y corporaciones” que los grupos intermedios, como la familia, la municipalidad y la profesión, eran la única forma que tenían las personas de protegerse frente al Estado y logar la estabilidad económica.

A su formación también contribuiría el viaje que entre fines de 1933 y marzo de 1934 realizaron Manuel Garretón, Eduardo Frei M. y monseñor Óscar Larson en representación de Chile ante la recién fundada Conferencia Iberoamericana de Estudiantes Católicos. Durante su recorrido por Italia, Francia, Alemania, Holanda, España y Bélgica recogieron valiosas experiencias, especialmente en este último país, donde pudieron observar que las agrupaciones católicas, pese a sus diferencias, podían coordinarse y ser capaces de convivir y trabajar en torno a objetivos comunes, aunque manteniendo su autonomía.