En la histórica celebración que se realizó el 12 de marzo de 1990 en el Estadio Nacional, el recién asumido presidente de la República pronunció el discurso que había preparado cuidadosamente para ese momento.

Las ideas que Aylwin quería transmitir a los chilenos en esa trascendental ocasión las había madurado en febrero de 1990, pero fue durante la primera semana de marzo que, en el silencio del escritorio que tenía en su casa de Arturo Medina, tomó su lápiz Bic amarillo punta fina y comenzó a escribir en las hojas blancas de block tamaño oficio.

Esta rutina la había repetido muchas veces. Discursos, cuentas al Partido, cartas, minutas, informes – todos documentos que hoy forman parte del Repositorio Digital– fueron escritos en ese mismo lugar, también con su lápiz Bic y en hojas de tamaño oficio. Sin embargo, esta era una ocasión especial; Aylwin estaba consciente de que el discurso que pronunciaría en su primer acto público como presidente de la República, tras más de 17 años de dictadura militar, debía proyectar los ideales sobre los cuales se basaría su gobierno: la reconciliación, la justicia, el compromiso con los más pobres, el respeto, la política de los acuerdos, el rechazo a la violencia y la defensa irrestricta de la democracia. Pero también sabía que las especiales circunstancias en que nacía su gobierno hacían necesario actuar con realismo y prudencia. Por lo mismo, pidió a sus compatriotas colaboración, paciencia voluntaria y racional para, entre todos, construir una patria libre, justa y buena.

Ver primera versión (manuscrito)

Esta primera versión (a la que le falta la página 15) se la entregó  a su secretaria para que la transcribiera. Sobre ella, Aylwin hizo muy pocas correcciones, especialmente en la parte final, donde agregó un párrafo manuscrito que hablaba del diálogo que en esos momentos se estaba llevando a cabo entre trabajadores y empresarios para concertar un acuerdo marco en materia laboral.

Ver segunda versión (borrador transcrito)

La versión final del discurso estuvo lista horas antes del 11 de marzo de 1990, día del cambio de mando. Es prácticamente igual a la del borrador transcrito y muy similar a la del manuscrito. Solo incorpora el saludo a las autoridades y algunas palabras en su parte final.

Ver tercera versión (discurso final)

Finalmente, para recrear ese histórico momento,  incluimos también un video con el discurso tal cual fue pronunciado por Aylwin en el Estadio Nacional.

Ver video discurso Estadio Nacional con subtítulos en español

Ver video discurso Estadio Nacional con subtítulos en inglés