A la edad de 93 años falleció el sábado 20 de enero recién pasado Mariano Ruiz-Esquide.  Médico cirujano de profesión, Mariano, como era conocido por todos, dedicó su vida al servicio público.

Nació en Talcahuano en la actual región del Biobío, lo que marcó su identidad y compromiso. De formación católica, se incorporó tempranamente a la Democracia Cristiana, partido al que perteneció hasta su muerte.  En su época universitaria fue dirigente del Centro de Alumnos de Medicina y de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Concepción.  ​Posteriormente, entre 1963 y 1965, fue regidor por la comuna de Talcahuano.

Fue electo diputado por Concepción, cargo que desempeñó por varios períodos, desde 1965 hasta 1973. Luego del retorno a la democracia ejerció como senador por la 13ª circunscripción de Biobío cordillera, durante tres periodos consecutivos, desde 1990 hasta 2014.

Mariano fue un fuerte opositor a la dictadura, siendo en 1977 relegado al norte de Chile por sus críticas a dicho gobierno. Durante ese período se dedicó a la medicina, desarrollando además labores gremiales desde el Colegio Médico Regional de Concepción, entidad de la que llegó a ser su presidente.

Durante su período como parlamentario participó activamente en iniciativas legislativas relacionadas con el ámbito de la salud, así como en materias relacionadas con los derechos sociales en general.

Aun cuando, dadas sus funciones en el parlamento, no ocupó cargo alguno durante la presidencia de Patricio Aylwin, Mariano fue un importante colaborador de su gobierno y del presidente, desarrollando desde el Senado una activa labor en apoyo a las proyectos legislativos impulsados por el Ejecutivo con el objetivo de democratizar el país en el complejo contexto de la transición.

Mariano se destacó por ser una persona dialogante, respetuosa de las personas, incluyendo aquellos que no compartían sus ideas. Era reconocido por su sencillez y calidad humana, características que le valieron el aprecio de todos, incluyendo sus adversarios políticos.

Fue un fiel y activo militante de la Democracia Cristiana hasta sus últimos días, partido al que entrego lo mejor de sí.

La Fundación Aylwin lamenta la partida de Mariano, quien simboliza de muchas formas lo mejor de una generación, y da cuenta de una forma de acción que ennoblece la política.

Hasta siempre Mariano.