El 12 de octubre de 1935 el Movimiento Nacional de la Juventud Conservadora, antecedente directo de la Falange Nacional, se reunió en una gran concentración nacional de juventudes del Partido Conservador. El encuentro constituyó un punto de inflexión al proyectar públicamente a una nueva generación que, inspirada en la Doctrina Social de la Iglesia y en un ideario socialcristiano renovador, comenzaba a diferenciarse del conservadurismo tradicional y a perfilarse como actor político con identidad propia.

A noventa años de este hito que los falangistas reconocen como fundacional, recordamos los orígenes de una generación de jóvenes católicos que, con ideales renovadores y un profundo sentido ético, abrió camino a una nueva etapa en la política chilena.

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